Uno no sabe muy bien por qué empieza a escribir pero, después de, uno puede responderse por qué sigue escribiendo. Escribo para sentir cerca lo lejano. Escribo para guardar escenas mentales entre líneas e intentar reproducirlas sin que se modifiquen mucho al pasar las páginas. Este es un blog de escritura donde el propósito no es tanto entender sino compartir la experiencia humana bajo una premisa: hay una vida entera detrás de las pequeñas cosas.

En Writing down the bones Natalie Goldberg dice que se necesitan tres cosas para ser buenos escritores:

  • Leer mucho
  • Escuchar bien
  • Escribir mucho

Así pues Los restos del naufragio contiene tres categorías principales

La superficie

Sacar la cabeza del agua es reconocer que hay un sin fin de escenarios siempre esperando por nosotros y que allí, como en el nuestro, todo el tiempo ocurren cosas. En la superficie flotan las ideas, charlas, citas, referentes y enlaces de interés que posibilitan e inspiran el proceso de escritura.

La profundidad

Sumergirse, en cambio, es reconocernos vulnerables, anónimos, casi extintos. Al fondo están los disparos creativos y los juegos de escritura que bien pueden ser un fracaso o una joya. Aquí abajo se respira distinto.

Lete, el río del olvido

En la mitología griega, Lete era uno de los ríos del inframundo. Beber de sus aguas provocaba un olvido completo y algunos griegos antiguos creían que se hacía beber de este río a las almas antes de reencarnarlas, con el fin de olvidar sus vidas pasadas. Aquí, mis publicaciones periodísticas.

 

En este sitio, respiran bajo el agua hasta salir a la superficie los escritos que he conservado como tesoros en mi construcción.

Gracias por leer.

 

Ilustración Portada: Gabriela Barouch

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